Calor radiante


 

El calor radiante es más agradable y genera una mayor sensación de confort en tu hogar.

 

Las estufas de inercia nos proporcionan un calor homogéneo y constante disminuyendo las corrientes de aire que producen otros sistemas de calefacción.

 

 

 

 

Existen tres formas básicas de transmisión del calor: conducción, convección y radiación.

La conducción se basa en la entrega de calor a través del contacto directo entre dos cuerpos, uno más caliente que otro. En el caso de una estufa de metal, está claro este principio si tocamos la estufa en frío y en caliente.

inercia termicaEl calor por convección se transmite a través de un fluido (liquido o gas). Lo que comúnmente se suele decir :” El aire caliente sube y el aire frió baja”. ¿Quien no ha sentido ese calor excesivo en la cara mientras la espalda busca una pared como refugio para el frío, al lado de una buena estufa económica?

En cuanto al calor por radiación, sírvanos un ejemplo: después de dejar nuestro coche al sol en un día caluroso de verano, al volver te apoyas sin querer en el capó y tu grito se oye a varios kilómetros de distancia.

 

Esta entrega de calor se realiza entre un cuerpo caliente y otro más frío sin que haya contacto entre ellos ni fluidos intermedios que transporten ese calor. Simplemente por existir un cuerpo A (sólido o líquido) a una temperatura mayor que un cuerpo B existirá una transferencia de calor por radiación de A a B.

Si pasamos de una estufa metálica a una con elevada inercia térmica conseguiremos dejar de calentar el aire y pasar a calentar nuestra casa.

Este tipo de calor nos calentará de dentro hacia fuera, manteniendo calientes nuestros huesos igual que nuestra piel, lo que nos da una sensación de confort muy agradable.

Aplicado a un horno conseguimos un calor uniforme desde el interior que cocina nuestros mejores platos dándole ese toque especial de horno de leña.